SALVA, SALVU
El adjetivo latino SALVUS, -A, -UM es un antiguo término indoeuropeo presente desde los primeros textos a nuestra disposición (Plauto) y en toda época. La comparación con otras lenguas indoeuropeas (griego y sánscrito principalmente) permite asegurar un significado originario vinculado a la lengua religiosa de "sin tacha" que ha desaparecido ya en latín para pasar a significar simplemente "entero", de donde "sano", "sano y salvo", "indemne". El significado "entero" ha pasado, en buena medida, a ser expresado en parte por TŌTUS, -A, -UM, en parte por INTĚGER, INTĚGRA, INTĚGRUM. El sustantivo correspondiente es SALŪS, -ŪTIS, de de donde el importante verbo SALŪTĀRE. Es notable también la importancia del verbo de estado derivado SALVEO, "estar bien", "estar salvo". Solo en bajo latín aparece SALVĀRE, "salvar", factitivo, utilizado especialmente en la lengua de la nueva religión cristiana, de donde SALVĀTOR, etc. Reemplaza en este significado al antiguo SERVO, CONSERVO, que carecía de adjetivo. El adjetivo como tal es panromance, salvo rumano (DÉLL s.v., REW 7555). Al menos en las lenguas hispánicas las distintas formas del adjetivo muestran un mantenimiento del grupo consonántico [lv] que parece indicar un tratamiento semiculto o una introducción secundaria. Desde hace siglos en los tres grandes romances hispánicos (castellano, catalán, gallego-portugués) el adjetivo es de uso casi exclusivamente literario.
Redacción: E. Nieto Ballester